Medicina de Liberación: Salud y Justicia

Por Lanny Smith, MD, con Ken Hilsbos, MD

 

Estaba buscando una definición adecuada para describir el tipo de Medicina que habíamos estado practicando en El Salvador para hacer una presentación en la Segunda Conferencia Internacional Sobre Salud y Derechos Humanos en Septiembre de 1996. También quería incluir el amplio componente de educación y solidaridad local e internacional que nuestro trabajo había logrado alcanzar. La definición me llegó mientras leía el libro del padre Ignacio Martín-Baro, autor de Escrituras Para Una Psicología de Liberación. Aunque su trabajo es sobre psicología, encontré el mensaje del libro aplicable a la medicina en general. El padre Martín-Baro escribió, "En nuestro caso más que en el de otros, el principio que ha de mantenerse, es el de que la preocupación del científico social no debe ser tanto explicar el mundo sino cambiarlo".

 

En su libro, Martín-Baro urgió a que La Psicología de Liberación debía explorar nuevos horizontes, una nueva manera de buscar conocimiento y una nueva manera de actuar. Como ejemplo de lo que debería hacerse, él se refirió a Paulo Freire, el brasileño que desarrollo el método de enseñar a leer y escribir a los adultos pobres basado en el diálogo y buscó romper "las cadenas de la opresión personal, así como las cadenas de la opresión social".

 

Me pareció que Martín-Baro estaba describiendo la clase de medicina que nosotros estabamos tratando de practicar en Morazán. Así se inició la definición de la Medicina de Liberación que nosotros en DGH utilizamos: "El uso consciente y concienzudo de la salud para promover la dignidad humana y la justicia social".

 

Esta definición fue la base para dos discusiones en grupos en el Otoño de 1996, las cuales condujeron a la creación del Grupo de Trabajo para la Medicina de Liberación, un grupo de profesionales dedicados a explorar y proceder con estos conceptos. La primera discusión fue en un foro en la Conferencia que había motivado mi búsqueda, el que se desarrollo en el Centro Francois-Xavier Bagnoud para la Salud y los Derechos Humanos de la Escuela de Salud Pública de Harvard.

 

El segundo grupo de discusión sobre la materia fue en una reunión no oficial dos meses mas tarde, descrito en la siguiente viñeta por el Doctor Ken Hilbos: "La primera vez que escuché sobre la Medicina de Liberación fue cuando vi un anuncio escrito a mano pegado a un gabinete de vidrio muy elegante afuera de un salón de reunión durante la conferencia anual de la Asociación Americana de Salud Pública, en la ciudad de Nueva York en 1996. El letrero anunciaba un taller sobre la Medicina de Liberación. Asistieron unas 20 personas. Nosotros movimos nuestras sillas para formar un círculo. El desarrollo y el contenido fueron muy democráticos. Lanny Smith dio su definición de la Medicina de Liberación. Cada uno de nosotros expresamos lo que pensamos que la Medicina de Liberación es y como está relacionada con nuestra experiencia. Yo introduje mi corto ensayo, Cariño, Compasión y Humildad: Una Propuesta para un Nuevo Modelo de Medicina mas Cerca del Corazón, que yo quería proponer: 'Compasión quiere decir empatía y bondad. El cariño es fundamental para la buena medicina. La humildad es la más difícil, especialmente para los doctores, pero puede ser mejor descrito como una igualdad radical con quienes acompañamos. En otras palabras, la persona que busca mi ayuda puede tener una educación de tercer grado, el síndrome de Down, o una molesta falta de acceso al jabón y agua, pero ellos realmente no entienden menos que yo el misterio de la muerte o de el nacimiento, o los otros grandes misterios de la vida.' El grupo acordó que estos tres valores, tan poco encontrados en la enseñanza médica, son esenciales para la práctica de la Medicina de Liberación".

 

La Medicina de Liberación inmediatamente trae a la mente la Teología de Liberación, el movimiento que ha interpretado las enseñanzas de Jesús como haciendo un llamado radical a la igualdad de toda la gente y el amor a todos, que empezó en los 60's dentro de la Iglesia Católica después del Vaticano II y la Conferencia Episcopal Latinoamericana de Obispos en Medellín, Colombia. Martín-Baro fue grandemente influenciado por el movimiento de la Teología de Liberación y la nombró como su inspiración para la Psicología de Liberación. Una metodología útil con o sin el punto de vista religioso, la Teología de Liberación hace un llamado a la observación, reflexión y acción. Siempre que sea posible este proceso debería realizarse por medio de acompañamiento de los marginados, aquellos a quienes el arzobispo de San Salvador Monseñor Romero (quien fue asesinado poco después de hacer un llamado al ejercito que dejaran de matar a sus hermanas y hermanos) se refería como los "que no tienen voz".

 

Por supuesto, mucha gente ha estado practicando la Medicina de Liberación por largo tiempo, sin necesariamente llamarlo así. Un ejemplo es el proyecto de Jamkhed en la India, que ya ha durado 28 años, guiado por los doctores Raj y Mabele Arole. La humildad que ellos describen al sentarse todos juntos en un circulo a comer y la igualdad que ellos promueven con las mujeres intocables trabajando como promotoras de salud, es la Medicina de Liberación en acción. Al igual que la tradición de la medicina social en Chile, continuada de otra forma en Cuba y en el acompañamiento de Charlie Clements, MD, MPH, en su libro Testigo de Guerra, donde narra la realidad de sufrimiento de la población salvadoreña. Otro ejemplo de la Medicina de Liberación bajo un nombre diferente es lo que describe David Hilfiker, MD, como "medicina de pobreza" en No Todos Somos Santos: El Viaje de Un Doctor con los Pobres. Respondiéndole a un médico en una conferencia quien le preguntó, "Yo solamente puedo aplaudir su compromiso con los pobres, Dr. Hilfiker, pero no cree usted que está desperdiciando su educación profesional"? Dr. Hilfiker escribió, "Se necesita todo el juicio médico que poseemos para discernir cuando dejamos ir y cuando debemos urgir un paciente que vive en la calle. Se necesita cada onza de nuestra autoridad médica para introducir semejantes pacientes dentro del sistema de salud. Se necesita todo el conocimiento médico que podemos conseguir para poder diagnosticar a través de las barreras culturales. Pero–como nuestro trabajo es tan diferente de la rutina común de un medico–es fácil, desde el punto de vista médico, equivocarlo por no ser trabajo... la práctica médica en una comunidad pobre frecuentemente se ve como una especialidad solitaria sin investigación, causa común o experiencia compartida".

 

Una de las metas de DGH en fomentar el concepto de la Medicina de Liberación es responder y remover el aislamiento descrito por el Dr. Hilfiker. Al mirar su ejemplo, y estando conscientes de que necesitamos caminar con humildad en este esfuerzo, nos gustaría ayudar a la gente para ver la inter-relación de la vida y la necesidad de dirigirse a los problemas de los más pobres si nosotros mismos vamos a tener vidas completas. Como lo dijo una vez el Reverendo Martin Luther King, Jr., "Mientras halla pobreza en este mundo, nunca podré ser rico, aunque tenga un billón de dólares. Mientras las enfermedades sean prevalentes y millones de personas en este mundo no pueden esperar vivir mas de 28 o 30 años, nunca podré estar totalmente saludable, aunque acabara de recibir un buen chequeo en la Clínica Mayo. Yo nunca podré ser lo que debo ser hasta que tú no seas lo que tu debes ser. Así esta hecho el mundo. Ningún individuo ni nación puede destacarse ostentando ser independiente. Nosotros somos inter-dependientes".

 

Por supuesto, esto quiere decir que tenemos que esforzarnos por trabajar dentro del contexto de la comunidad, porque la liberación es un ejercicio comunitario al igual que uno individual. En Las Virtudes de la Práctica Médica, Edmundo Pellegrino, MD y David Tomasma, PhD, presentan el concepto de la medicina como una comunidad moral, "Estas tres cosas–la índole de la enfermedad, el carácter no propietario del conocimiento medico, y el juramento de fidelidad a los intereses del paciente–generan un lazo moral fuerte y una responsabilidad colectiva... La medicina no puede, y no debe, hacer todo esto sola. Pueden asociarse con otros profesionales de la salud, personas interesadas y legisladores".
Además de los muchísimos ejemplos de la Medicina de Liberación que no se definen así, también hemos encontrado en algunas menciones de Liberación y Medicina juntas. En Liberando la Medicina, David Seedhouse le pide a los médicos que faciliten el potencial de sus pacientes, que les ayuden a superar los obstáculos y honren su juramento de "Primero, no hacer daño". El también busca una nueva definición de "salud" como autonomía óptima del paciente, y la reforma de la educación medica para abrazar la teoría que el nombra "círculos de incertidumbre"–una llamada por la humildad en la práctica y capacitación médica.

 

Similarmente, un médico mexicano, Agustín Sangines, en Medicina Liberadora, aplica una interpretación marxista para ilustrar las causas sociales de las enfermedades y explorar lo que él llama "medicina de opresión". Un ejemplo de la medicina de opresión en nuestra propia tierra es la Propuesta 187 de California, la cual requeriría que los profesionales de salud reporten a inmigrantes "ilegales" al Servicio de Inmigración–como si algún ser humano pudiera ser ilegal. Otro ejemplo menos abierto, pero más aterrador de la medicina de opresión–incluyendo médicos como torturadores–se puede encontrar en Medicina Traicionada de la Asociación Medica Británica.

 

Igualmente, Salud como Liberación: Medicina, Teología y la Búsqueda por La Justicia, por el Profesor Alastair Campbell, define salud como libertad. Delineando su plan en el libro, el Profesor Campell escribe, "Primero, en cada capitulo yo voy a introducir algunas de las 'voces de los oprimidos' y darles un sitio normativo para determinar como la salud puede ser mas ricamente entendida. Segundo, reconozco que oír estas voces requiere tomar un punto de vista crítico hacia las estructuras sociales dentro de las cuales la opresión ocurre. Cuando nosotros estamos dispuestos a escuchar la experiencia de los oprimidos, comenzamos a ver como la injusticia ha sido institucionalizada en las mismas estructuras sociales que reclaman solo estar interesadas con el bienestar del ser humano". A pesar de esta visión tan brutalmente honesta, el Profesor Campbell ofrece esperanza en la forma de una búsqueda: "Yo pienso que aquí debemos procurar distinguir entre el sueño de una utopía y una esperanza basada en rehusarnos a aceptar que no tenemos poder para cambiar las cosas... Una cosa es definitivamente cierta: si no tomamos tales riesgos, nuestros ensayos en dar cuidado de salud no serán más que el eco de nuestra propia mal formada complacencia".

 

Lo que estamos buscando en DGH con la Medicina de Liberación es forjar un camino para la esperanza, una manera de construir sobre la energía encontrada en la gente de Morazán y alrededor del mundo quienes tienen la fuerza para reconstruir y la vitalidad para creer que pueden aunque han sufrido horribles injusticias. Como la fe que encontramos en Pedagogía de los Oprimidos de Paulo Freire, "La deshumanización que resulta de una orden injusta no es una causa para desesperarse sino para tener fe, llevando a la interminable búsqueda de la humanidad negada por la injusticia. La fe, sin embargo, no consiste en cruzar los brazos y esperar". Esta búsqueda fue propuesta mas elocuentemente por la Dra. Nancy Scheper-Hughes en Muerte Sin Llanto: La Violencia de La Vida Cotidiana en el Brasil, "La medicina, el hospital y la clínica pueden ser aislados, cerrados, del mundo de los pacientes o pueden proveer un espacio para trabajar con nuevas maneras de responder a la miseria humana... Podemos concluir preguntando que podría ser la medicina si, mas allá de las metas humanitarias que aboga, pudiese ver la experiencia trágica del mundo en el sufrimiento que entra a la clínica. Nosotros podríamos tener la base de una Medicina de Liberación, una nueva medicina, como una nueva teología, moldeada por la esperanza".

 

El Padre de la Teología de Liberación: Gustavo Gutiérrez

 

El Reverendo Gustavo Gutiérrez, un teólogo peruano quien da cursos sobre teología y las ciencias sociales en la Universidad Católica de Lima, es considerado el padre de la Teología de Liberación por muchos escolásticos. Conocido más que todo por su libro innovador de 1971, Una Teología de Liberación (publicado en español e ingles), Gutiérrez atrajo atención internacional a los problemas de los pobres en Latinoamérica cuando él desafió a su iglesia a trabajar por la liberación y justicia identificando y cambiando las estructuras sociales, políticas y económicas que crean y perpetúan la opresión.

 

Su teología de liberación influyó en colegiales religiosos por todo el mundo y se volvió uno de los movimientos mas influyentes de la teología contemporánea. Después de llamar la atención del mundo a las estructuras opresivas que victimizan a los pobres en Latinoamérica, los teólogos empezaron a aplicar la Teología de Liberación a los movimientos para las mujeres, los países en desarrollo, los Afro-Americanos y otros grupos oprimidos.

 

Nacido en Lima, Perú, Gutiérrez creció junto con los pobres. Después de estudiar en Roma y Francia, él regresó a Perú a enseñar en la Universidad de Lima, pero escogió vivir en los barrios pobres de la ciudad en vez de los barrios mas confortables rodeando la universidad.

 

Gutiérrez recibió el Premio Marianista de la Universidad de Dayton en 1997 por sobresaliente estudio por un católico. El canciller de la Universidad, el Reverendo James L. Heft, dijo, "Es significativo que el pensamiento del Padre Gutiérrez nunca ha sido criticado por el Vaticano; yo creo que es porque su pensamiento esta tan claramente arraigado en el evangelio. El nos ha enseñado que el evangelio nunca debe ser reducido a la política, pero que el evangelio, vivido en su totalidad, siempre tiene consecuencias políticas".